BIOGRAFÍA

Gutberto Flores 
Bio Descodificador

Desde muy joven la salud  y el deseo de ayudar las personas siempre fue una inquietud profunda. Cuando era adolescente comencé a tener problemas de garganta, anginas que volvían, fiebre, antibióticos, antiinflamatorios… lo típico que aún se sigue practicando, vi especialistas otorrinolaringólogos (uyy ese señor si debe de saber mucho, pensaba yo, con ese título largo lleno de sabiduría…) luego operación, ablación de las amigdalas a los 17 años, que no arregló mi problema, hasta que me llevaron a ver un Dr. Homeópata en Santiago, al cual rindo honores, pues que me hizo tomar una serie de frascos y pastillitas todas iguales, y como en ese entonces era muy obediente me las tomé con dedicación.

Eso me llevo a preguntarme e indagar por qué estos granulitos funcionaban mejor que toda la artillería antes usada, comencé allí mi investigación sobre el funcionamiento del cuerpo, las causas, los síntomas y sobretodo la homeopatía que ofrecía respuestas adaptadas a un tipo de persona, a un síntoma específico y llegar a remedios personalizados … WAAOOU un mundo nuevo se ofrecía a mí y dediqué mis tiempos libres a aprender y aprender lo que me apasionaba, comprender las leyes y el funcionamiento de la homeopatía.

Voy a ser breve, el resto, lo dejaré para el libro de 3 tomos de mis memorias… que por cierto tengo que escribir antes que la pierda… (la memoria) ¡

Hice computación, ingeniería mecánica, electrónica, con gran curiosidad y ganas de comprender como funciona todo.

Tome varios cursos de terapias diferentes, El método del Dr. Furter, un Suizo genial, sin medicamentos, solo manual, luego practicas holísticas energéticas, pasé varias maestrías de Reiki que me abrieron al mundo de las energías y al encuentro conmigo mismo, de lo que soy realmente, de cómo estamos conformados, los cuerpos, etérico, emocional, mental, el alma humana, lo que agudizo la mirada holística;  luego Kinesiología (la que dialoga con el inconsciente a través del cuerpo, interrogándolo con un test muscular, en Chile no se llama asi), hasta llegar a conocer la Descodificacion Biologica que hasta hoy llena mis requerimientos para poder ayudar al otro, permitiéndole encontrar su historia, sus traumas y sus recursos para que él mismo se sane. Es lo que andaba buscando, y lo anterior completa mis competencias y conocimientos.

Entretanto había sido ingeniero y tenía mi propia consultora, que fui dejando de a poco para dedicarme de lleno a la terapia.

Cuando uno aprende a descifrar las dolencias y las enfermedades y cuando se sabe a cuales emociones o a cuales pensamientos están vinculadas, entonces es posible de decir a la persona lo que está viviendo. Entonces, digo a la gente que sencillamente es el conocimiento del funcionamiento del ser humano y el conocimiento de los nexos con los pensamientos, emociones y enfermedades que me permiten dar esta información.

Hoy, con la experiencia y los conocimientos adquiridos,  puedo afirmar que es imposible que alguien padezca de diabetes, sin vivir una tristeza profunda y una repugnancia frente a una situación que vivió. Para mí, es imposible que una persona padezca artritis sin vivir una auto crítica o criticando a alguien o situaciones de su vida. Desvalorización en el movimiento.

Para mí, es imposible que una persona viva problemas del hígado sin vivir una ira, una frustración hacía sí  misma o hacía los demás, etc.  Uno podría decir  que todo el mundo está viviendo ira, frustración, pena, rechazo, etc. A esto, contesto que todo el mundo no reacciona del mismo modo. Tomemos por ejemplo el hecho de alguien que haya crecido en una familia de seis  hijos cuyo padre era alcohólico y la madre depresiva. Los hermanos  han tenido los mismos padres, pero cada hijo, estará afectado o no y lo será de un modo diferente, debido a su interpretación de lo vivido con sus padres. ¿Porqué? Porque todos somos diferentes y tenemos canales de recepción diferentes, tenemos sensibilidades muy diferentes, entonces tomamos consciencia de un modo diferente en nuestro recorrido personal. Así el fenómeno de rechazo podrá activar una enfermedad en una persona pero no en otra. Esto depende del modo en que me sentí afectado, conscientemente o inconscientemente.

Si mi estrés psicológico es suficientemente grande, se verá traducido en un estrés biológico bajo forma de enfermedad.

A partir de los descubrimientos científicos del Dr. Hamer, muchas personas, entre ellos mi profesor Christian FLECHE, han desarrollado esta perspectiva según la cual existe un nexo entre los conflictos de las emociones, el cerebro y la manifestación en el cuerpo en la parte u órgano que rige esa parte del cerebro que fue impactada.

Frecuentemente digo, en el curso de mis charlas, que tengo un mental muy fuerte y concreto que es el del ingeniero, pero que también tengo una cierta intuición y sobretodo constato cosas y hechos innegables,  y que el reto más grande de mi vida ha sido y sigue siendo hoy, conciliar ambos con el lado espiritual.

La física me enseñó que a una causa está conectada un efecto bien real. Es esta ley de causa a efecto que, más tarde, pude aplicar al campo de las emociones y pensamientos, aunque sea menos tangible que la propia física. Pero ¿es esto verdad? Incluso en un campo que trata de física o electricidad, se trabaja con algo que el ser humano nunca vio: la electricidad. Porque, de hecho, se trabaja con los efectos como la luz, el calor, la inducción electromagnética, etc. Del mismo modo, los pensamientos y emociones no necesariamente son físicos en el sentido literal de la palabra pero pueden tener repercusiones físicas bajo forma de dolencias y enfermedades.

Aunque hoy yo diría que si es medible, con todos los avances actuales podemos medir los neurotransmisores, la actividad neuronal, etc.

Sería bueno realizar estudios y demostrar de una vez que, a algo no visible como los pensamientos y emociones hay una reacción que, ella, es física y mensurable, frecuentemente bajo forma de dolencias y enfermedades. ¿puedo medir la cólera? No. Pero puedo tomar la medida de mi fiebre cuando tengo fiebre. ¿Puedo medir el hecho que frecuentemente tengo la sensación de tener que luchar en la vida para lograr lo que quiero? No, pero puedo medir la cantidad de glóbulos rojos que han disminuido cuando tengo anemia.

Puedo medir el hecho que la alegría no circula bastante en mi vida? No, pero puedo medir el porcentaje de colesterol sanguíneo demasiado elevado, etc. Entonces, si tomo consciencia de los pensamientos y emociones que hicieron que se manifestara la dolencia o la enfermedad, ¿puede que cambiando mis pensamientos o mis emociones, pueda recobrar la salud?

Me atrevo a afirmar que sí.

Sin embargo, esto puede ser más complejo o más hondo que la parte en la cual puedo estar consciente. Por esto, puedo tener necesidad de consultar a personas que trabajan en el campo médico o a otras personas que usan otros

enfoques profesionales para ayudarme a efectuar cambios en mi vida. Si me he de hacer operar y comprendo lo que me llevó a vivir tal situación, es muy posible que me recupere mucho más pronto de mi operación que otra persona que no quiso saber lo que sucedía en su vida o que lo ignoraba sencillamente. Además, si no he comprendido el mensaje de mi enfermedad, la operación o el tratamiento parecerá hacer desaparecer esta enfermedad, pero ésta podrá repercutir sobre otro aspecto de mi cuerpo, bajo otra forma, más tarde.

Hay que confiar que cada vez habrá más empresas que tomen consciencia de la utilidad de ayudar a sus empleados en su andar personal, en el plano emocional. Esto permitirá disminuir más los accidentes en la empresa y el porcentaje de ausencias, aumentando a la vez la eficacia individual. Si mi vida personal, familiar o profesional hace que no esté bien conmigo mismo, tendré tantas más probabilidades de “atraer hacía mí”, incluso inconscientemente, una enfermedad o un accidente para poder tener “vacaciones” o para que cuiden de mí.

Una “enfermedad”  se puede mirar desde el enfoque alopático, más médico, como también del enfoque holístico que comprende mejor el aspecto físico, mental, emocional y espiritual del ser.

Es así como debo buscar lo mejor de lo que existe en cada una de las profesiones. Cuando me encuentro delante de un médico, me digo que él sabe más que yo en medicina y que debo estar atento a lo que me dice y a lo que me propone, dejándome la libertad de elegir luego mi orientación. Del mismo modo, cuando me encuentro delante de un acupuntor, estoy atento a lo que él me dice o a lo que me propone como tratamiento porque conoce mejor que yo el funcionamiento del equilibrio energético de mi cuerpo en función de los meridianos. Es lo mismo para todas las profesiones.

No es necesario creer en esta teoría, sino abrirse a escuchar hablar sobre sus dolencias o  enfermedades que ya haya tenido, allí se puede observar que la actitud puede cambiar y estar más abierto y receptivo a este enfoque. De hecho, hay una parte interna de la persona, que sabe lo que está sucediendo y que lo que se le dice corresponde a lo que vive y que esto no se debe al azar. Aquí, hay que ser prudente: no debo sentirme culpable de lo que me sucede y pensar que se me está diciendo que estoy enfermo por culpa mía. Soy responsable de lo que me sucede pero, en la mayoría de los casos, no es culpa mía. Es el desconocimiento de las leyes que rigen los pensamientos y emociones sobre el cuerpo físico lo que me lleva a vivir situaciones de dolencias o enfermedades. Debo pues tomar consciencia de mi trayectoria personal o de vida.

Ahí donde descubrí que no había amor o que lo había poco, debo volver a descubrir que el amor estaba presente a pesar de todo. No es evidente, dirán muchos,  Pero así es. Si me tiro desde arriba el balcón y me rompo una pierna, diré que Dios me ha castigado? De hecho, existe una ley que se llama la ley de la gravedad que tiende a traerme al suelo. Esta ley no es ni buena, ni mala, es la ley de la gravedad. Aunque me ponga a discutir y estar enfadado contra esta ley porque por culpa de ella, me he roto una pierna, esto no cambia nada a la ley porque la LEY, ES LA LEY. Así es como se contemplan todas las enfermedades como una carencia de amor. Yo digo que el amor es el motor del universo, y se dice que el amor es el único sanador. Entonces, ¿si esto es verdad, no sería suficiente simplemente dar amor para ver manifestarse la curación? Esto es verdad en ciertos casos. De hecho, es como si el amor tuviera que entrar por ciertas puertas para que se opere una curación, por estas puertas que se cerraron al amor durante heridas anteriores. Cuando el amor “ha dejado de circular”.  He aquí todo un campo de hallazgo y toma de consciencia!

No se trata solo de proponer soluciones a dolencias y enfermedades sino preferentemente a ayudarme a tomar consciencia de que lo que siento como dolencia y enfermedad, procede de mis pensamientos y de mis emociones y que a partir de esto, puedo tomar los medios que veo oportunos para realizar cambios en mi vida. Sin embargo el mero hecho de saber de donde procede mi dolencia o mi enfermedad puede ser bastante para aportar cambios en mi cuerpo físico. En ciertos casos, el cambio positivo puede ser del 50% e incluso del 100% o sea la curación total.

Mi trabajo me permite de trabajar conmigo mismo, mientras trabajo con los demás para ayudarles a abrir su consciencia.

Creo sinceramente que cada uno de nosotros puede asumirse de modo cada vez más autónomo y que cada uno de nosotros puede acceder a un grado de sabiduría, de amor y de libertad superior! Lo merecemos todos.

Muchas veces, el ser humano tiene fácilmente tendencia a ocultar, es decir, hacer desaparecer de su memoria consciente lo que le molesta. A cada uno que me viene a ver, lo tomo como alguien que quiere aprender y ser más consciente de lo que le sucede. Mi lado mental e intelectual toman consciencia de la información con la cual voy a tener que trabajar, de ahí voy a ayudarlo a retomar su propio poder.

Porque el único auténtico poder que uno tiene, es el poder sobre sí mismo; soy creador de mi vida. Cuanto más consciente estoy, más puedo hacer los cambios apropiados.

No se imaginan lo importante que es para mí ser un pequeño pionero que trae esta mirada nueva de la mal llamada enfermedad a Chile, mi país de origen, y estoy orgulloso de traer mi profesor desde Francia a dictar los primeros cursos de DBO en este suelo que amo.

La particularidad de Christian FLECHE es justamente esa mirada de respeto, compasiva, que protege, permite y acompaña el paciente a su ritmo, integrando su mundo, sus creencias y vivencias con su propio lenguaje y con todo el amor, que es nuestra primera naturaleza y no segunda como se dice tradicionalmente.

 

Gutberto Flores.